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¿La Gracia o el Don de le Fe? ¿Todos tenemos Fe?

Enviado por JP el 14/03/2008 a las 11:37:00 AM
JP

La fe es ante todo una adhesión personal y libre del hombre a Dios, no solo es creer en Dios y tener “fe” de su existencia, además de creer en su existencia necesariamente hay que  aceptar libremente toda la verdad que Dios nos ha revelado.

Pero ¿Todos tenemos fe?... obviamente Que no, la fe nos es regalada por Dios a todos, uno tiene la plena libertad de aceptar o rechazar este magnífico regalo, y aquí es donde me quiero detener, pues tienes 2 caminos: aceptar la “Gracia de la fe” o rechazarla. Si la aceptas exige del hombre todo el esfuerzo de su inteligencia, la rectitud de su voluntad, un corazón recto y abierto a escuchar el evangelio y sus enseñanzas, y también el testimonio de otros que le enseñen a buscar a Dios. La otra opción es rechazar el camino de la fe y vivir eternamente en una vida enceguecida, oscura y en la fría incredulidad.

 

Si tomamos el camino de la fe hay que hacer una distinción entre la “Gracia de la Fe” y “el Don de la Fe” que muchas veces creemos que es lo mismo y no es así.

 

La Gracia de la Fe: Esta Gracia es dada a todo hombre solo por el hecho de nacer, y es entregada para que trabaje con ella con libertad en el camino que nos acerca cada vez más a Dios. Como ya vimos esto implica un esfuerzo de su inteligencia, la rectitud de su voluntad, un corazón recto y abierto a escuchar el evangelio y sus enseñanzas, y también el testimonio de otros que le enseñen a buscar a Dios.

 

El Don de la Fe: Este Don nos lo entrega Dios solo y exclusivamente a través del Espíritu Santo cuando llegamos al final del camino en que hemos orado, meditado, reflexionado y trabajado con plena libertad la Gracia de la Fe.

 

Podríamos decir que un hombre que se ejercita reflexivamente en oración y trabaja en forma práctica en la Gracia de la Fe es un hombre que busca a Dios en toda circunstancia, que lee el evangelio para saber cual es el camino y la voluntad de Dios, que habla con más personas referente a su alma y la relación con Dios, que ama a su prójimo y sabe llevar sus cruces hasta el final, hasta el límite de la Gracia de la Fe , Dios a través del Espíritu Santo le da el Don de la Fe, esto puede ser por medio del evangelio, alguna reflexión, oración, un testimonio o experiencia de vida.

 

Muchas veces los Católicos, los no tan Católicos y los Católicos a su manera no se dan cuenta de esta vital e importante diferencia. Incluso el no actuar de acuerdo a esto a conducido a personas a abandonar el camino de la Fe a una vida de incredulidad. Hay un peligro que siempre está latente… el diablo… y muchas veces actúa sobre los hombres que quieren recibir en forma apresurada el Don de la Fe.

 

La fe muchas veces se vuelve opaca, imperfecta e incluso oscura, puede ser puesta a prueba. Las circunstancias de nuestra vida muchas veces pueden ser difíciles y lo que creemos por fe podría opacarse o desaparecer, sin embargo si tenemos una fe viva, grande, gruesa, sólida esto no nos ocurrirá. Lo único que necesitamos es tener esa fe, pero una fe  fuerte y perseverante hasta el final.

 

El diablo lo único que quiere es meterse en nuestra vida por donde somos más débiles y trata de alejarnos de Dios y de nuestra fe  por las vías más increíbles e incluso muchas veces de las formas más ridículas. La única y exclusiva forma que tenemos de rechazar el diablo es negándose a él, rechazándolo y no permitir que entre en nuestras vidas. Si nos negamos al diablo el intentará por otro punto débil de alejarnos de Dios, pero nuevamente hay que rechazarlo, no existe otra forma más que cada uno de nosotros haga el trabajo de negar al diablo y no dejarlo entrar, nadie puede hacer el trabajo por nosotros.  Solo podemos rezar, negar al diablo y el arrancará de nosotros.

 

Supongamos que una persona esta enferma, y que pensara lo siguiente: “Hay personas que han estado enfermas, y Dios las ha sanado, yo creo que él me sanará a mí también”.

 

 Teniendo esta fe debiera buscar la salud pidiéndosela a Dios. Pero si alguien le persuadiese a que reclame la salud antes de haber luchado con las dificultades que se le oponen, por medio de la gracia de la fe, y antes que Dios le hubiese concedido el don de la fe por medio de la cual ha de recibir la salud, es probable que se baje arrastrando del lecho de enfermedad y que esté levantado unos días, pero no tardará en darse cuenta de que no está sano; se desalentará, y podrá suceder que hasta se atreva a decir que Dios miente, y es muy posible que diga también que no hay Dios, y que a partir de esa fecha no vuelva a creer más en nada. Lo que es un error

En el caso que estemos seguros que hemos ejercitado la Gracia de la Fe solo queda esperar confiadamente a Dios, sin embargo si no estuviésemos seguros de esto, hay que tener cuidado de no caer en reclamar una bendición que Dios no nos ha dado aún. Sólo el Espíritu Santo sabe cuando una persona está en condiciones de recibir el Don de Dios, y él se encargará de hacer saber oportunamente esta noticia.

 

Saludos a todos

 

JP

 







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